Del 09/12/2009 al 06/01/2010
Se atrevió a lo insólito, a llamarse "El Santo": en un país de pecadores irredentos, cubrirse el rostro con una máscara plateada para que sus expresiones faciales no le rindieran cuentas a nadie, subirse al cuadrilátero y colocarse del lado de los rudos. La afición a la larga no se lo permitió y cambió de bando, volvió al que pertenecía por la naturaleza intrínseca de su sobrenombre. Y a dos caídas de tres sin límite de tiempo comenzó la leyenda. La gente vitoreaba "Santo, Santo, Santo", y no hacía falta el artículo, pues ya no era ni "El Santo" ni uno más, sino "Santo", en su más seca y pura expresión. En luchas de máscara contra máscara comprobó que su misterio no iba a desentrañarlo ningún mortal. El emblema de su superioridad fue la llave más clásica del pancracio nacional: la de a caballo. Su llegada y salida del combate era la verificación ritual de su olor de santidad: llegaba en hombros, entre el zapateo sobre la duela y el vitoreo religioso, y salía en hombros, pues un santo no toca el suelo. Luchó, también, contra las lobas, las momias y los monstruos, y desentrañó los misterios de la Atlántida y el Museo de Cera. Solo ante la muerte aceptó que supiésemos de las facciones de su humana identidad. Un gesto de humildad tardío, pues Rodolfo Guzmán había desaparecido para siempre el primer día que se colocó la máscara, y el que yacía era, acaso, el cuerpo inerte del luchador desconocido.
Se trata de un ciclo de cine de 5 películas organizado con la Embajada de México en la R. P. de China en el marco del Bicentenario de la Independencia
Embajada de México (China)
Instituto Cervantes (Pekín)
Televisa (México D.F)